Cada vez más mexicanos usan IA para decidir sus compras

Una persona sostiene una tableta digital de la que emerge un holograma 3D brillante de un zapato deportivo de color azul claro. Una mano interactúa con el holograma sobre la pantalla.
México se ubica por encima del promedio global en conocimiento y uso de la IA para comprar. Uno de cada cuatro consumidores ya la utilizó.

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El consumo en México está entrando en una nueva fase marcada por la racionalidad del gasto y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial. 

De acuerdo con el estudio “Lo que importa al consumidor de hoy”, de Capgemini, empresa de consultoría y tecnología, los compradores mexicanos priorizan hoy transparencia en precios, entregas rápidas y recomendaciones personalizadas.

El reporte muestra que los consumidores:

  • Diferencian con mayor claridad entre productos esenciales y no esenciales. 
  • En categorías básicas, el precio se ha convertido en el principal criterio de decisión.
  • En bienes donde el desempeño es importante, como electrónicos o productos para el cuidado del bebé, la calidad y la confianza en la marca pesan más que el costo.

La percepción de justicia en los precios también influye directamente en la decisión de compra. Prácticas como reducir el tamaño de los productos sin ajustar el precio o mantener tarifas distintas entre tiendas físicas, sitios web y aplicaciones son vistas de forma negativa por la mayoría de los consumidores. 

En contraste, comunicar con claridad los aumentos de precio y ofrecer cupones personalizados basados en el historial de compra refuerza la confianza y mejora la experiencia.

La inteligencia artificial se integra al proceso de compra

Uno de los cambios más relevantes es la incorporación de la inteligencia artificial como apoyo en la toma de decisiones

Capgemini reporta que uno de cada cuatro consumidores ya utilizó herramientas de IA generativa para comprar, y que México se ubica por encima del promedio global en conocimiento y uso de estas tecnologías.

Las compras asistidas por IA permiten comparar precios, recibir recomendaciones personalizadas y agilizar decisiones, aunque la disposición a pagar por estos servicios sigue siendo limitada. 

Solo 11% de los consumidores aceptaría un pago único y 8% una suscripción, aunque 22% consideraría hacerlo si obtiene descuentos o recompensas a cambio.

Una persona sostiene en una mano bolsas de compra y en otra un teléfono celular que muestra en la pantalla un pago satisfactorio.

Inmediatez y promociones, pero con límites

La conveniencia sigue siendo un factor clave, aunque ya no justifica cualquier sobrecosto. Aun así, la entrega ultrarrápidamantiene su atractivo: los consumidores están dispuestos a pagar un mayor porcentaje del valor de su pedido por recibirlo en cuestión de minutos. 

Al mismo tiempo, el estudio revela que 38% de los compradores mexicanos elige marcas propias o alternativas más económicas, una señal de búsqueda de ahorro sin abandonar por completo el consumo discrecional.

Las promociones continúan siendo un detonante importante de compra. En México, el envío gratis y las ofertas en paquete resultan más eficaces que otros incentivos, incluso por encima del promedio global, lo que refuerza la sensibilidad al valor percibido.

Una mano señala un signo de "check" para calificar a una marca como satisfactoria.

Confianza y datos personales, el principal desafío

Pese al avance, la confianza aún se construye. Cerca de 58% de los consumidores mexicanos considera que falta claridad sobre cómo la IA recopila y utiliza los datos personales, aunque esta preocupación es menor que en otros mercados. 

La cautela no frena la adopción, pero sí marca un límite en el tipo de información que los usuarios están dispuestos a compartir.

Además, el estudio subraya que la tecnología no sustituye por completo el contacto humano:

Siete de cada diez consumidores valoran la interacción con personas en la compra en tienda, lo que perfila un modelo híbrido: la inteligencia artificial como herramienta de apoyo, no como reemplazo de la confianza y cercanía.

En conjunto, los datos apuntan a un consumidor mexicano más informado, exigente y apoyado en tecnología. 

Para las empresas, el reto no es solo integrar inteligencia artificial, sino hacerlo con transparencia, beneficios claros y respeto por la confianza del cliente.